-¿Bailas?
-Sí, claro.
-Cuidado no te pise.
-Yo también soy de pisar, no te preocupes.
-Entonces una lenta.
-Mucho mejor. Pero entonces me dará vergüenza mirarte a veces a los ojos.
-Elige tú.
-Elijo yo ..."Vértigo".
-Puedes mirarme los pies. ¡Camarero, "Vértigo" a la gramola!...ya suena, ¿la oyes?
-Si.
-Bueno, y tú, ¿vienes mucho por aquí?
-Más de lo que quisiera.
-Podemos bailar en la acera. Yo tarareo.
-Yo silbo si querés... ¿y si llueve?
-Siempre habrá un portal abierto, allí resuenan mejor los silbidos.
-También podemos mojarnos, a mi no me importa.
-Pero aún no llueve, y estamos bailando y me estás mirando a los ojos.
-Ya. No me había dado cuenta pero es verdad y ya casi va a acabar la canción.
"brindemos que es el momento..."
-Qué corto se me ha hecho...el baile. ¿Volverás?
-No lo puedo evitar. ¿Y tú?, ¿volverás tú?
-Es posible que no llegue a irme. Ha empezado a llover.
-Pues entonces nos quedamos, ¿no?
-¿Bailas?
-Sí, claro.